miércoles, 1 de junio de 2011

Análisis de la Película The Truman Show



La vida de Truman transcurre en un gigantesco estudio de televisión  desde donde se emite en directo, las 24 horas del día, un programa televisivo de gran audiencia a nivel mundial:  El Show de Truman creado por Christof.
Truman ignora que cada minuto de su vida está siendo transmitido por “El show de la vida de Truman”.  
La vida del protagonista se encuentra dentro de lo que es el modelo de la sociedad norteamericana y si bien su entorno social es artificial, las características del mismo corresponden a un modelo muy definido. No se puede decir que los componentes sociales inciden en la vida de Truman, pero si Truman en la vida de sus seguidores.
Desde pequeño, su entorno siempre desalentó  su espíritu de explorador y conocedor, a tal punto está armada su historia, que esposa, mejor amigo, madre y padre son en realidad, actores. La muerte de su padre es ficción, con el dolor que implica para un niño pequeño perder a su padre, pero para Christof cualquier recurso es válido.
Truman duda sobre las cosas que ocurren en su entorno. Se separa de la rutina para mirarse desde afuera, como si su alma se escapara por instantes de su cuerpo.
Usa su deseo para acceder a la verdad, desconfía de la realidad que lo rodea y se hace responsable de su vida para salir de esa situación, si tener certezas de lo que busca y de lo que le espera. Pero es su decisión, se hace cargo, elige por primera vez en su vida.
Christof,  el director del espectáculo The Truman Show  le fabricó un mundo a Truman y  para poder dominarlo utiliza cualquier recurso – miedo, mentira, simulación, falsos sentimientos, todas las estrategias fueron válidas para  mantenerlo entretenido en esa realidad armada. El miedo es un instrumento de control clave  para retener a Truman.
Truman es negocio, raiting, dinero, fama, poder, no importa a qué precio, no importan los sentimientos, es un objeto para Christof y él, en lo que ha responsabilidad se refiere no está solo, porque para poder montar toda esa producción con más de 30 años de éxito, tuvo cómplices - actores, empleados de la productora, público, autoridades... Ninguno de ellos, salvo la actriz de la que se enamora, desea que salga de esa realidad.  
Truman es la víctima adormecida que no se cuestiona nada, que no advierte que tiene una vida creada, hasta que comienza a desconfiar de la realidad.
Él dudará de todo y de todos y es aquí cuando comienza a liberarse de las cadenas y de aquel mundo falso y en esa búsqueda de la verdad, sus dudas son las que lo conducen a su única certeza... la de que él es real.


Verónica Pérez
Silvia Buzzi

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